act 5 apología de la pereza
LECTURA PANORÁMICA
Titulo
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Apología de la pereza
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Autor
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Robert Louis
Stevenson
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Extensión
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3 hojas
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Editorial
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SEP
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Tipografía
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Calibri (Cuerpo)
Helvetica
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Subtítulos
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· La
vida inerte
· El
arte de vivir
· Una
especie de coma
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Nombres
propios
|
· Robert
Louis Stevenson
· Boswell
· Johnson
· Sainte
Beuve
· Agatha
Christie
· James
Matthew Barrié
· shalott
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Gráficos
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Se encuentran 3
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Lectura analítica
Cuestionario
1. ¿Qué
objetivos tendrás al leer el texto? La comparación que hacen de la pereza, con
las actividades y trabajos que desarrollamos como personas
2. ¿Cuál
es la idea central? Entender que en las diferentes actividades que
desarrollamos podemos aprender desde diferentes puntos de vista
3. ¿Cómo
desarrolla la información el autor? Empieza haciendo comparaciones entre las
personas que se dedican a desarrollar un empleo y personas que solo se dedican
a vagabundear
SUBRAYADO
Apología de la pereza
¿Es tan mala la pereza? ¿Quién decide si una
persona es productiva o no? ¿Un salón de clases la única vía de enseñanza o
también
Se sabe que, debido a su débil
constitución física, Stevenson pasó mucho tiempo recluido en su casa, o
encamado, escribiendo. Quizá a ello se deba su idea de la pereza como una perspectiva
vital distinta a la industriosidad de su época —de ahí esta apología, «discurso
en defensa de alguien o algo»—, de cuya exposición publicamos un fragmento.1 Tomado de: Robert Louis Stevenson, Memoria para el olvido, México:
FCE, 2008.
Boswell: Nos cansamos cuando no
hacemos nada. Johnson: Eso sucede, señor, porque como los demás están
atareados, queremos compañía; pero si no hiciéramos nada, nadie se cansaría:
nos entretendríamos los unos a los otros.
Precisamente ahora, cuando todo
el mundo está obligado, so pena de
ser condenados por un delito de lesa
respetabilidad, a ingresar en alguna profesión lucrativa, y a ejercerla con auténtico
entusiasmo, una exclamación del partido opuesto, de quienes están satisfechos
cuando tienen bastante y les gusta contemplar y disfrutar del tiempo, adquiere
cierto tono bravucón y de fanfarronería.
Pero no debería ser así. La mal
llamada pereza, que no consiste en «no hacer nada», sino en hacer muchas
cosas no reconocidas en los formularios dogmáticos de la clase dirigente,
tiene tanto derecho a hacerse valer como la laboriosidad.
La
vida inerte
Se suele considerar que la existencia
de personas que
se niegan a participar en esa gran carrera de obstáculos por unas cuantas monedas de seis peniques
representa tanto un insulto como una decepción
para los que sí lo hacen.
Un tipo cabal —de los que tanto abundan— toma su
decisión, vota por los seis peniques, y, por emplear el enérgico americanismo,
va «saco» por ellos. Y mientras él está arando esforzadamente el camino,
no es difícil entender su resentimiento cuando
ve personas descansando en los prados de los márgenes,
tumbados con un pañuelo en la cabeza y un vaso junto al codo. La indiferencia
de Diógenes ofende en un sitio muy delicado a Alejandro.
Para aquellos turbulentos bárbaros, ¿en qué quedaba la gloria de haber conquistado
Roma, cuando irrumpieron en el Senado y se encontraron a los Padres sentados en
silencio e insensibles a su triunfo?
Resulta molesto esforzarse y escalar
las cimas difíciles y, al terminar, ver que la humanidad se queda impasible
ante tu logro. De ahí que los físicos condenen lo
que no es físico, que los economistas sólo toleren superficialmente a los que saben poco de
acciones, que la gente de letras desprecie a los iletrados, y que las personas
con un oficio se unan para denostar a los que no tienen ninguno.
[…] Los libros tienen su valor, pero
son un sustitutivo de la vida completamente inerte. Es una pena quedarse
sentado como la dama de Shalott, mirando un espejo, de espaldas a todo el
bullicio y el atractivo de la realidad. […] En mi caso, asistí a muchas clases
en aquellos tiempos. Aún recuerdo que el giro de la peonza es un ejemplo de
estabilidad cinética. Aún recuerdo que la enfiteusis no es una
enfermedad, ni el estilicidio un crimen. Pero, aunque no quiero olvidar
esos retazos de ciencia, no les doy el mismo valor que otras cosillas que
aprendí al aire libre, mientras hacía novillos (irse de pinta). […]
Basta decir lo siguiente: si un
muchacho no aprende
en la calle es porque no tiene capacidad para
aprender. […] Puede lanzarse contra una mata de lilas junto a un arroyo, y
fumar innumerables pipas al son del agua en las piedras. Un pájaro canta en el
matorral. Y puede que allí tenga ideas amables y vea las cosas bajo una nueva
perspectiva. Vaya, si esto no es educación, ¿en qué consiste ésta entonces?
El
arte de vivir
Ahora bien, la del sabio hombre
del mundo es la opinión más extendida. […] Sainte Beuve, a medida
que fue cumpliendo años, consideraba que toda la experiencia era como un
único y gran libro, que podemos estudiar algunos años antes de irnos de
este mundo, y le parecía que daba igual leer el capítulo xx,
que es el cálculo diferencial, o el capítulo xxxix,
que es oír a la banda tocando en el parque. […] Mientras otros llenan su
memoria con un batiburrillo de palabras, la mitad de las cuales olvidarán al
término de esa semana, el que hace novillos puede aprender algún arte sumamente
útil: a tocar el violín, a distinguir un buen puro, o a hablar con desenvoltura
y tino con toda clase de personas.
«No creo que la necesidad sea la
madre de la invención. La invención… proviene directamente de la ociosidad;
posiblemente también la pereza: para ahorrarse el problema», Agatha Christie.
Muchos que «se han aplicado con
diligencia en su libro», y lo saben todo sobre una rama u otra del
saber establecido, salen de la sala de estudio con un aspecto antiguo y de búho, y resultan secos, burdos e indigestos en las
mejores y más luminosas partes de la existencia. Muchos amasan una gran fortuna
y siguen siendo groseros y ridículamente estúpidos hasta el final. Mientras
tanto, ahí está el perezoso, que empezó a vivir a la par que ellos, una imagen
distinta.
Ha tenido tiempo para cuidar su salud
y su ánimo; ha estado mucho al aire libre, que es lo más saludable para el cuerpo
y la mente; y, aunque nunca haya leído pasajes escondidos del Gran Libro, le ha
echado un vistazo y lo ha leído
en diagonal con gran provecho. ¿No podría
sacrificar
el estudiante algunas raíces hebreas, y el hombre de negocios algunas medias
coronas, a cambio de una parte del conocimiento que tiene el perezoso de la
vida en general, y del Arte de Vivir?
Una
especie de coma
[…] Estar
extremadamente ocupado, ya sea en el
colegio o la
universidad, en la iglesia o el mercado,
es síntoma de una vitalidad deficiente, y la facultad
de la pereza implica unos gustos amplios y variados
y un fuerte sentido de la identidad personal. Existe
una clase de personas muertas en vida, vulgares,
que apenas son conscientes de estar vivos si no ejercen alguna ocupación
convencional. […]
No tienen ninguna curiosidad, no
pueden entregarse a estímulos azarosos, no disfrutan con el ejercicio de sus
facultades
por el mero placer de
hacerlo y, a no ser que la Necesidad
la emprenda a palos con ellos,
incluso se quedarán quietos. Es
inútil hablar con gente así: no pueden
estar sin hacer nada, su naturaleza
carece de la
generosidad necesaria;
y las horas que no dedican al furioso
trabajo
en el molino de oro las pasan
en una especie de coma. […] Como
si el alma de un
hombre no fuese ya
suficientemente pequeña
de por sí,
han menguado y reducido la suya
con toda una vida de trabajo sin
distracciones;
hasta que llegan a los 40, con la atención
muerta, una mente vacía de cualquier fuente de diversión, y sin una idea que entre en contacto con otra,
mientras esperan el tren. […]
«Nada es realmente un trabajo,
hasta el momento en que preferirías estar haciendo otra cosa», James Matthew
Barrie
Pero no sólo es él la víctima de sus
atareadas costumbres, sino también su mujer e hijos, sus amigos y parientes, e
incluso las personas con las que se sienta en el vagón de un tren o en un
autobús. La devoción perpetua hacia lo que un hombre llama su negocio sólo
se puede obtener mediante una desatención perpetua de muchas otras cosas.
[…]
No cabe duda
de
que dependes en gran medida de las atenciones de tu abogado y de tu agente de
Bolsa, de los guardias y guardavías
que te llevan rápidamente de un sitio a otro, y de
los policías que patrullan las calles para protegerte; pero ¿acaso no hay un
pensamiento de gratitud en tu corazón para otros benefactores que te hacen
sonreír cuando te cruzas con ellos, o que aderezan tu cena con una buena
compañía? […]
ESQUEMA
Resumen
Apología de la pereza
Precisamente ahora, cuando
todo el mundo está obligado, so pena de
ser condenados por un delito de lesa
respetabilidad, a ingresar en alguna profesión lucrativa, y a ejercerla con
auténtico entusiasmo, una exclamación del partido opuesto, de quienes están
satisfechos cuando tienen bastante y les gusta contemplar y disfrutar del
tiempo, adquiere cierto tono bravucón y de fanfarronería. La mal llamada pereza, no consiste en no
hacer nada, si no en hacer muchas cosas no reconocidas en los formularios
dogmáticos de la clase dirigente.
La vida inerte
Resulta molesto llegar a
esforzarse y escalar las cimas difíciles y al terminar ver que la humanidad se
queda impasible ante su logro, el giro de la peonza es un ejemplo de
estabilidad cinética, la enfiteusis no es una enfermedad, ni el estilicidio del
crimen.
El arte de vivir
El sabio hombre del mundo
Sainte Beuve, consideraba que toda la experiencia era como un único y gran libro.
No creo la necesidad sea la madre de la invención. La invención proviene
directamente de la ociosidad, posiblemente también la pereza. Para ahorrarse el
problema – Agatha Christie
Una especie de coma
Existe una clase persona
muerta en vida, vulgares, que apenas son conscientes de estar vivos si no
ejercen alguna ocupación convencional. Nada es realmente un trabajo, hasta el momento
en que preferirías estar haciendo otra cosa – James Matthew Barrié.
MAPA MENTAL
LECTURA CRITICA
PREGUNTAS
1. ¿el autor es experto en el tema?
Si, porque se volvió experto desde que empezó a buscar en otras fuentes de información acerca del tema para poder ampliar su conocimiento
2. ¿El
lugar donde sea publicado el texto es prestigioso en el ámbito académico?
no, pero la pagina es confiable por el tipo de textos que utiliza
3. El tema y el texto si son actuales
no, porque el texto es tomado de un libro por parte de Robert Louis Stevenson publicado en 2008
4. El autor se apoya en otras fuentes, la cita y
la referencia debidamente
no, pero si recalca que personas fueron tomadas las palabras. al principio si muestra la cita correcta para ser de un libro tomado.
equipo
- Martinez De La Cruz Zuri Zadai ·21
- Zamora Sanchez Claudia Teresa ·48
Postura del autor
El nos
deja a entender que esta a favor de la pereza, cree que partir de no realizar
una actividad llegas aprender lo mismo, que las personas que se dedican a
trabajar y a estudiar, pues realmente para el la pereza es un buen habito o
mejor dicho una forma de aprendizaje.
Argumento de a favor o encontrar
Desde
mi punto de vista estoy en contra sobre su idea de la pereza pues para mi esta
es no hacer nada y por lo mismo no llegas a tener un gran aprendizaje como las
personas que día a día se preparan, ya que los conocimientos los vas adoptando a través de la
práctica.


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